No puedo explicarte lo que realmente es, solo te puedo decir cómo se siente. Es como si un cuchillo de acero te amenazara con atravesar tu corazón. No puedes respirar, no respiras. La distancia se acumula, es una droga; cuanto más lejos, más la quieres, cuanto más cerca, más la odias.
Dices cosas, cosas que no quieres decir, maldita sea, sí, las querías decir. Pides perdón y vuelve la rutina, de estar entre la pared y el cuchillo de acero. No hay marcha atrás. Quedan dos opciones o acabar besando al diablo o acabar con ese jodido cuchillo de acero atravesandote.
Dices cosas, cosas que no quieres decir, maldita sea, sí, las querías decir. Pides perdón y vuelve la rutina, de estar entre la pared y el cuchillo de acero. No hay marcha atrás. Quedan dos opciones o acabar besando al diablo o acabar con ese jodido cuchillo de acero atravesandote.

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