Escuchas cómo si fuera ya una rutina y partes de la ilusión de que puede que una mañana te sorprendas al descubrir que a alguien le importan tus problemas, que alguien depende de ti, de tu risa, de tus ojos y de, posiblemente, tu voz.
En ese momento te darás cuenta de cuánto importas, de todo lo que vales por todo lo aguantado y entonces ya no te sentirás sola nunca más y serás feliz, completa y absolutamente feliz.